El senderismo y la escalada continúan ganando popularidad en Nuevo León. Sin embargo, durante 2025 esta tendencia vino acompañada de un dato preocupante. Las muertes de senderistas y excursionistas en cerros y parajes naturales se duplicaron respecto a años anteriores, encendiendo alertas entre la población.
De acuerdo con cifras oficiales, el año pasado se registraron seis accidentes mortales relacionados con actividades al aire libre. Esta cifra convirtió a 2025 en el periodo con más fallecimientos de senderistas en los últimos cuatro años, un comportamiento que rompió con la tendencia relativamente estable que se había observado desde 2022.

Ante este escenario, las autoridades y la ciudadanía emitieron un llamado a extremar precauciones. El objetivo es reducir riesgos en zonas naturales que, aunque atractivas para el turismo y el deporte, también presentan condiciones complejas para quienes no cuentan con la preparación adecuada.
El aumento en la afluencia de excursionistas, combinado con terrenos escarpados y condiciones climáticas cambiantes, ha incrementado la probabilidad de accidentes graves en distintos puntos de Nuevo León.
Parajes De Alto Riesgo En Nuevo León
Entre los sitios con mayor número de incidentes destacan dos parajes ampliamente conocidos por la comunidad senderista. Se trata de La Huasteca, en el municipio de Santa Catarina, y Potrero Chico, ubicado en Hidalgo.
Durante 2025, ambos lugares registraron dos fallecimientos cada uno. Estas cifras los colocan como los puntos con mayor riesgo para quienes practican senderismo, escalada o rapel. A pesar de su belleza natural, las condiciones del terreno representan un desafío constante.
En La Huasteca, por ejemplo, existen zonas muy visitadas por su valor paisajístico. Sin embargo, senderos angostos, pendientes pronunciadas y superficies irregulares aumentan el peligro. Una mala pisada puede derivar en caídas de gran altura con consecuencias fatales.
Otros sitios donde también se reportaron decesos fueron el Cerro de la Silla y el Cerro de las Mitras, ambos íconos naturales del área metropolitana. En cada uno de estos cerros se registró una muerte durante el año pasado.
Aumento Sostenido De Muertes De Senderistas
El comportamiento de las cifras refleja una tendencia preocupante. Entre 2022 y 2025 han fallecido 14 excursionistas en distintos puntos del estado.
En 2022 se reportaron dos muertes relacionadas con actividades de senderismo. Para 2023 y 2024, la cifra subió a tres fallecimientos en cada año. Finalmente, en 2025 el número se elevó a seis, lo que marcó el registro más alto del periodo.
Este aumento, señaló el funcionario, no solo está vinculado al número de visitantes. También influyen factores como la falta de equipo especializado, el desconocimiento del terreno y la subestimación de los riesgos reales de estos espacios naturales.
Además de los decesos, han existido numerosos reportes de personas lesionadas o extraviadas. Estas situaciones son frecuentes, especialmente en zonas con cañones profundos o rutas técnicas que requieren experiencia previa.
Turismo, Prevención Y Temporada Alta
Uno de los puntos que más preocupa a las autoridades es Potrero Chico. Este sitio es considerado uno de los destinos de escalada más importantes a nivel internacional. Cada año recibe a deportistas de distintos países, principalmente entre diciembre y marzo, cuando se encuentra en temporada alta.
El flujo constante de visitantes extranjeros incrementa la actividad en la zona. Aunque muchos cuentan con experiencia, el entorno natural sigue representando riesgos importantes.
Estos parajes cuentan con rutas de escalada y rapel de nivel mundial. Sin embargo, insisten en que no se trata de espacios recreativos convencionales. La preparación física, el conocimiento técnico y el acompañamiento adecuado son factores clave para evitar accidentes.
Ante la cercanía de eventos de gran escala, como el Mundial de Futbol, autoridades aseguran que la prevención sigue siendo la herramienta más efectiva para reducir las muertes de senderistas en Nuevo León.
El llamado es claro. Disfrutar de la naturaleza implica responsabilidad. Con información, equipo adecuado y respeto por el entorno, es posible disminuir los riesgos y evitar que las cifras de muertes de senderistas sigan en aumento.
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