¡Vaya numerito el que se armó en el máximo tribunal del país! Resulta que las redes sociales volvieron a hacer de las suyas, pero esta vez el escenario de la polémica involucra directamente a las exabogadas de la corte, quienes decidieron que era una excelente idea usar su espacio de trabajo como set de grabación. Dos empleadas adscritas al área del ministro Irving Espinosa Betanzo desataron las críticas por utilizar infraestructura pública para fines ajenos a su labor institucional.

La situación escaló de inmediato cuando el periodista Jorge García Orozco destapó el caso en las plataformas digitales. En los videos compartidos se podía ver a las jóvenes muy sonrientes haciendo sketches sobre la vida laboral y el estrés diario. No obstante, el gran problema fue que aprovecharon para hacer publicidad en oficinas de la corte de manera deliberada.
Por supuesto, las reacciones de los altos mandos no se hicieron esperar dentro de la institución judicial. Las autoridades correspondientes pusieron el grito en el cielo al ver que las áreas oficiales se usaban para el lucro privado. Ante el revuelo, el órgano judicial se desmarcó por completo de la producción de estos materiales, provocando que las implicadas se convirtieran formalmente en exabogadas de la corte tras dejar sus cargos.
Todo sobre la SCJN y el polémico caso
La controversia escaló a niveles alarmantes dentro de la SCJN, ya que el personal tiene estrictamente prohibido distraerse de sus funciones jurisdiccionales. El tribunal aclaró de forma contundente que en ningún momento se dio el visto bueno para realizar dichas filmaciones en sus instalaciones. Las áreas de trabajo del personal están blindadas para el uso exclusivo de las tareas de la nación y no para creadores de contenido.
Por lo tanto, la institución recalcó que estas acciones se hicieron a título estrictamente individual y fuera de la ley interna. Ningún ministro estuvo enterado de que las oficinas se transformarían en un set publicitario para redes sociales. La molestia principal radicó en que las exabogadas de la corte pasaron por alto los códigos de ética fundamentales de la judicatura.
A final de cuentas, las autoridades ministeriales recordaron que los recursos públicos son vigilados de forma severa. El uso de las locaciones del palacio de justicia para marcas de comida rápida prendió los focos rojos de la contraloría interna. Este hecho sentó un precedente estricto sobre lo que el personal operativo tiene permitido hacer en sus dispositivos móviles durante la jornada.
El polémico comercial de botana que costó el puesto
El centro de la polémica fueron unos clips muy específicos donde se promocionaba un comercial de botana de la marca Snack’in For You. Las involucradas recreaban situaciones graciosas sobre el ambiente laboral y la convivencia diaria con los superiores. En los clips se usaron frases chistosas sobre los jefes estrictos que de inmediato llamaron la atención de los internautas.
Sin embargo, lo que parecía una simple broma de oficina terminó en un problema administrativo bastante serio para las implicadas. El video mostraba productos comestibles en los escritorios oficiales, rompiendo toda formalidad institucional. Esta grabación comercial fue el detonante para que se exigieran cuentas claras a la ponencia del ministro involucrado.
Por consiguiente, la difusión de este comercial de botana provocó una ola de críticas en plataformas como TikTok, donde la ciudadanía exigió sanciones. El impacto negativo en la imagen del tribunal obligó a tomar cartas en el asunto con una velocidad inusual. La marca de alimentos también quedó en medio del debate por la falta de permisos en el espacio gubernamental.
La publicidad en oficinas de la corte y sus consecuencias
El escándalo por la publicidad en oficinas de la corte derivó en una sanción ejemplar y fulminante para los miembros del equipo. Las ahora exfuncionarias de la Corte se vieron obligadas a presentar su renuncia con carácter de inmediata e irrevocable este jueves. Los altos mandos no dudaron en cortar de tajo el problema antes de que afectara la credibilidad del pleno.
Una de las personas identificadas en este embrollo fue Jaqueline Sánchez Lagunes, quien combinaba su profesión legal con el mundo digital. De acuerdo con las investigaciones en las bases de datos de la Secretaría de Educación Pública, ella es egresada en Derecho desde el año 2019. Dentro del organigrama, ella desempeñaba actividades como profesional operativa con un sueldo neto de 33 mil pesos mensuales.
Finalmente, el tribunal ordenó investigar si existió desvío de tiempo laborable o de mobiliario del Estado para la edición de los metrajes. Las exabogadas de la corte tuvieron que borrar de manera definitiva los videos de la cuenta comercial para frenar los reclamos. La lección quedó clara para todos los servidores públicos sobre el uso adecuado y solemne de las áreas federales.
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