La Secretaría de Salud de Nuevo León recurre a pedir limosna a empresarios para solventar las carencias en clínicas rurales, tras los recortes aplicados al presupuesto del sector.

La administración estatal pide donativos para operar clínicas
La dependencia estatal que encabeza Alma Rosa Marroquín comenzó a enviar circulares a comerciantes locales. El gobierno estatal solicita donativos de hojas blancas, lápices y productos de limpieza para sostener las instalaciones médicas rurales.
Esta medida expone la falta de dinero en el Sector Salud Nuevo León debido a las decisiones presupuestales de la gestión estatal. Las peticiones de ayuda se concentran en las unidades operativas alejadas de la zona metropolitana.
La ciudadanía cuestiona el contraste entre la escasez de materiales básicos en las clínicas y el exceso en publicidad del gobernador, mientras la población rural padece la falta de insumos elementales.
Recortes de presupuesto en hospitales castigan a las comunidades
Los recortes de presupuesto en hospitales implementados desde el año 2024 dejaron a las unidades sanitarias sin recursos para imprevistos. Instalaciones ubicadas en Sabinas Hidalgo, Galeana y Montemorelos no cuentan ni con papel para entregar recetas médicas a los enfermos.
El personal de salud en las zonas rurales labora bajo presión constante ante el aumento de la demanda ciudadana. La falta de presupuesto estatal impide comprar bolígrafos y útiles de escritorio para dar seguimiento a los expedientes.
Las autoridades de la dependencia intentaron justificar la escasez argumentando el arribo de pacientes de estados vecinos, señalando que la demanda superó las estimaciones fijadas para estas regiones.

Protestas por desabasto y críticas a la gestión de Samuel García
El desabasto de materiales administrativos generó reclamos por la mala administración de Samuel García. Diversos sectores cuestionan que los recursos del erario se gasten en promoción de imagen en lugar de garantizar la compra de insumos de trabajo para la salud.
Los habitantes del campo pagan las consecuencias de la austeridad estatal en los servicios básicos. La decisión de pedir caridad a la iniciativa privada evidencia un manejo deficiente de los fondos públicos asignados al área médica.
Las protestas por desabasto continúan entre los usuarios de los municipios afectados. Las familias de la zona rural exigen que el gobierno priorice las necesidades médicas reales sobre la agenda mediática oficial.
Exigen cuentas claras sobre los recursos de la salud pública
La población exige explicaciones inmediatas sobre el destino de los fondos destinados a las clínicas estatales. La carencia de papel y útiles de oficina dificulta la entrega de diagnósticos y el trámite de expedientes médicos.
El descontento de los usuarios aumenta frente al descuido institucional en las instalaciones de la zona rural. Los afectados demandan frenar la contención del gasto operativo y canalizar recursos directos a los centros de salud desatendidos.
Mientras las clínicas del campo operan sin lo indispensable, la ciudadanía exige detener la propaganda institucional para canalizar el dinero a la atención médica de los neoloneses.
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