La violencia de género no da tregua y los feminicidios siguen en aumento en Nuevo León ante la inacción de las autoridades. El gobierno naranja prefiere promocionar eventos turísticos antes que atender la seguridad de las ciudadanas. Mientras la propaganda de Samuel García y Mariana Rodríguez inunda las redes sociales con una realidad ficticia, las familias sufren pérdidas irreparables diariamente.

El fracaso del gobierno ante los delitos de violencia intrafamiliar en el estado de Nuevo León
Las estadísticas oficiales exponen el fracaso absoluto de las políticas de prevención social en la entidad. Nuevo León registra un incremento desmedido en las denuncias por violencia familiar en Nuevo León, ubicándose en los primeros lugares nacionales de incidencia. Esta preocupante realidad desmiente el discurso oficial sobre un estado seguro y próspero para todos.
El Secretariado Ejecutivo coloca a la entidad en un vergonzoso tercer lugar nacional en llamadas por violencia de pareja. No obstante, las dependencias encargadas de brindar auxilio oportuno carecen de personal capacitado y recursos operativos suficientes. La inacción de las autoridades estatales fomenta un clima de total desamparo para las víctimas que intentan denunciar.
La acumulación de carpetas de investigación demuestra que los delitos de violencia intrafamiliar en el estado de Nuevo León crecen de manera exponencial. Las agresiones físicas menores y las amenazas dentro del hogar constituyen la antesala de crímenes mucho más graves. El gobierno naranja simplemente ignora las alarmas del sistema de justicia y abandona a su suerte a las mujeres.
Los municipios periféricos concentran la mayor violencia contra las mujeres
El peligro para las mujeres incrementa sustancialmente en los sectores de la periferia metropolitana. Los feminicidios siguen en aumento en Nuevo León, registrándose casos con extrema crueldad en zonas habitacionales marginadas. El promedio de días entre cada asesinato de mujer en Nuevo León es de apenas cinco días, una cifra de terror que Samuel y Mariana ignoran.
Los reportes del fin de semana confirman hallazgos lamentables en los municipios de Juárez y Apodaca. En primer lugar, unos agresores contactaron a Pamela Yahaira Alvarado mediante redes sociales para trasladarla con engaños a una quinta en Juárez. Los delincuentes la rociaron con gasolina y le provocaron quemaduras mortales en la mayor parte de su cuerpo.
Por otra parte, los agentes ministeriales localizaron el cuerpo sin vida de Mónica Briseth Macías en una vivienda de Apodaca. Los familiares reportaron previamente su desaparición tras perder total contacto con ella. El principal sospechoso resulta ser un conocido de la adolescencia que mantenía una obsesión insana hacia la víctima.
Exigen castigos más severos para feminicidas en México
Ante el clima de impunidad, los colectivos locales exigen reformas urgentes para proteger a la población femenina. Las activistas proponen adoptar de manera inmediata la ley de Claudia Sheinbaum contra los feminicidios en el código penal local. Esta iniciativa federal busca homologar el tipo penal de feminicidio para evitar vacíos legales que beneficien a los agresores.
Asimismo, la sociedad civil demanda la aplicación de castigos más severos para feminicidas en México de manera contundente. Las penas actuales resultan insuficientes para disuadir a quienes cometen estos crímenes de odio en la entidad. La falta de sentencias condenatorias rápidas y ejemplares perpetúa el ciclo de violencia de género en los municipios.
La indignación social crece al constatar que la fiscalía y los jueces locales actúan con lentitud sistemática. Samuel García y Mariana Rodríguez omiten dar pronunciamientos serios sobre el colapso de la seguridad pública en Nuevo León. Las familias de las víctimas continúan realizando marchas de protesta para exigir justicia real ante el silencio del palacio estatal.

El silencio gubernamental frente al dolor de las familias de las víctimas de feminicidio
La indolencia del gobierno estatal se manifiesta en su rechazo a reconocer la magnitud de la tragedia. Los feminicidios siguen en aumento en Nuevo León mientras los gobernantes estatales mantienen una agenda enfocada en la simulación y el entretenimiento. Las familias de las víctimas acusan a las autoridades de ocultar las cifras oficiales para proteger la imagen del partido.
Las oficinas encargadas de la atención a las mujeres operan con presupuestos recortados y una alarmante burocracia. Los ciudadanos exigen una auditoría completa a los programas de seguridad y prevención del delito del gobierno naranja. La comunidad mantendrá la exigencia de justicia hasta que el estado garantice una vida libre de violencia para las neolonesas.
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